Los cuidadores de Gaza privados de sueño en tiempos de guerra

Los cuidadores de Gaza privados de sueño en tiempos de guerra

En pleno conflicto en Gaza, los médicos y enfermeros en primera línea sufren trastornos del sueño masivos. Una encuesta realizada en agosto de 2025 a 437 profesionales de la salud revela que casi tres cuartos de ellos duermen mal, con una calidad del sueño en general muy deteriorada. Las noches son cortas, agitadas y a menudo interrumpidas por el estrés o las condiciones de trabajo extremas.

La guerra ha transformado su vida cotidiana. Desde octubre de 2023, los hospitales de Gaza son blanco de bombardeos, carecen gravemente de recursos y ven a su personal desplazado repetidamente. Los cuidadores viven bajo una amenaza constante, en un entorno donde la seguridad y la estabilidad ya no existen. Muchos han perdido su vivienda, un ser querido o un colega, y sufren desplazamientos forzados. Estas presiones acumuladas pesan fuertemente en su moral y en su capacidad para descansar.

El vínculo entre el estrés psicológico y las dificultades para dormir es claro. Cuanto más ansiedad o depresión sienten los cuidadores, más se deteriora su sueño. Por el contrario, aquellos que demuestran resiliencia —esa capacidad de adaptarse y superar las adversidades— resisten mejor. La resiliencia actúa como un baluarte, atenuando parcialmente los efectos negativos del estrés en el sueño. Sin embargo, incluso entre los más resistentes, las noches suelen seguir siendo agitadas.

Los enfermeros parecen ligeramente más afectados que los médicos, pero las diferencias entre hombres y mujeres, o según los servicios, siguen siendo pequeñas. El contexto es tan extremo que los factores habituales, como los horarios de trabajo o la antigüedad, pierden influencia. Aquí, es el entorno global el que domina: el ruido de las explosiones, el miedo a los ataques, la imposibilidad de sentirse seguro, incluso durante los raros momentos de descanso.

La falta de sueño tiene consecuencias directas. La fatiga acumulada altera la concentración, ralentiza los reflejos y aumenta el riesgo de errores médicos. En un sistema de salud ya al límite, cada cuidador cuenta, y cada error puede costar caro. Sin embargo, las soluciones escasean. Los hospitales, desbordados, apenas pueden ofrecer espacios de descanso seguros o apoyo psicológico adecuado.

Sin embargo, existen pistas. Fortalecer la resiliencia mediante programas de apoyo entre pares, sesiones de gestión del estrés o terapias cognitivas podría mejorar la situación. Espacios dedicados al descanso, a salvo de los bombardeos, y horarios más predecibles también ayudarían. Pero en Gaza en guerra, donde las necesidades son inmensas y los recursos limitados, estas medidas siguen siendo difíciles de implementar.

Los cuidadores de Gaza pagan un alto tributo a la guerra. Su sueño, esencial para su salud y la de sus pacientes, se sacrifica. Sin acción, esta crisis del sueño corre el riesgo de agravarse, poniendo en peligro un sistema de salud ya al borde del colapso. Su bienestar no es solo una cuestión humana, sino una necesidad para mantener la atención médica en el enclave.


Nos références

Travail de référence

DOI : https://doi.org/10.1186/s43045-026-00650-1

Titre : Sleep impairment and its predictors among frontline physicians and nurses in Gaza during wartime: a cross-sectional study

Revue : Middle East Current Psychiatry

Éditeur : Springer Science and Business Media LLC

Auteurs : Belal Aldabbour; Majdi Alkhaldi; Ibrahim Alkordi; Nael Harara; Karam Jouda; Omar Elyazoury; Mohammed Eid; Mohammed Elhendi; Mohammed Ibrahim; Mohammed Matter; Omar Ayesh; Bilal Irfan; Amro Lahlouh

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